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La compra de artesanía ¿Un dilema?
Posteado por 01/07/2016
Blog Vitral Turístico
La compra de artesanía ¿Un dilema?
La gran extensión de nuestro país (1, 973,200 km2) dividido en treinta y un estados y el D.F. hasta el momento, da cabida para una cantidad enorme de localidades que podemos visitar cuando gozamos de tiempo libre.

Cada región de nuestro país nos ofrece la posibilidad de disfrutar el sentimiento de sus habitantes mostrado a través de su artesanía local, trabajos icónicos de su lugar de origen.

Es así como podemos identificar al bello estado de Oaxaca con sus obras en barro negro, los utensilios de cobre de Santa Clara, prendas de piel y artículos de cuero de los estados del norte de la república, talavera de Puebla, los tejidos y diseños Huicholes de Nayarit, figuras de palo fierro de Sonora, la plata de Taxco y muchos más. No hay rincón de nuestro país que no cuente con un trabajo distintivo de su región.

Cuando se encuentra uno de viaje se procura llevar el menor equipaje posible (al menos así lo hacemos muchos) y sin embargo, vamos cargados de personas en la mente con quienes deseamos compartir la experiencia a través de un “regalito”, aunque sea un “detalle”. La búsqueda de ese “regalito” o lo que es peor “el encargo” recibido, requieren de una inversión de tiempo importante y también de dinero. Corremos el riesgo de volver a casa con los monitos de coco y barquitos formados con conchitas de mar de Veracruz para la vitrina de la abuela o el cenicero (que ya casi no se usan) con la leyenda “Recuerdo de mi visita a Acapulco”. El sentimiento nos lleva a este resultado.

No quiero decir que no debemos comprar nada, los artesanos reciben un beneficio económico por su trabajo y si mal no recuerdo, el turismo tiene una labor social y económica que fluye a través de nuestro gasto ejercido, es una ayuda necesaria y hasta obligada.

Aunque cada quien tiene su sistema de compras quiero compartirles lo que a mí me ha funcionado para no entrar en el pesado dilema de qué llevar y a quién le corresponde cada cosa.

Primero debemos recordar que dije, “llevar el menor equipaje posible”, eso de entrada ya limita la posibilidad de regresar cargado de artículos y ejerce un control en nosotros. Tomemos en cuenta el peso y dimensiones de lo que tenemos permitido llevar a bordo de un avión, sobre todo si es de bajo costo. También debemos considerar lo que representa la transportación vía terrestre de un paquete y ni que decir si el contenido es frágil.

Las compras de souvenirs (RAE: “objeto que sirve como recuerdo de la visita a algún lugar determinado”) siempre la dejo al final y eso sí me dio tiempo o vi algo realmente valioso, no necesariamente de manera económica. Hace tiempo me preocupaba por llevarle a mis conocidos y familiares algo representativo del lugar, pero terminaba lleno de llaveritos, destapadores, plumitas, pines, etc. que al final ni entregaba y se desecharon varios años después sin que el destinatario hubiera tenido siquiera la oportunidad de saber que me había acordado de él. Solo como anécdota, recientemente encontré almacenados artículos que compré en un viaje de 1981 y que nunca llegaron a las manos del beneficiario, me pregunto ahora ¿Para quién eran?

Actualmente prefiero buscar un artículo para mi casa que reúna las características distintivas del lugar que quiero recordar, además que tenga calidad en su elaboración, algo que sea realmente “especial”. Después de haber elegido ese recuerdo para mí ya puedo considerar la posibilidad de llevar otros a personas a quienes aprecio, no siempre son las mismas, así que el número de artículos disminuye notablemente.

Recordar momentos, personas y situaciones de los lugares visitados siempre vienen a nuestra mente cuando vemos nuestra colección de souvenirs, no se trata de un asunto meramente acumulador, es más bien la vivencia transformada en un objeto tangible que ayuda a vivenciarlos nuevamente cuando los tocamos y/o los vemos. Al final, quien recibió un regalo de nuestra parte, ayudará a que nos recuerde y sepa que lo llevamos en nuestra mente, pero poco le dirá del destino. El mayor beneficio es nuestro, es nuestro pedazo de lugar y país visitado al que puedo volver simplemente con tenerlo cerca.

Por: Carlos Gutierrez

Foto:libreriatico.blogspot.mx

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